Rumbo a Pulau Kapas, el paraíso salvaje (I)

Desde Kuala Lumpur volamos a Kuala Terengganu, de nuevo con Air Asia. Nos dirigíamos a la última etapa del viaje antes de regresar a Singpaur y volver a casa, íbamos a la isla de Pulau Kapas.

Hay algunos lugares que, a fuerza de leer sobre ellos, terminan existiendo en tu mente incluso antes de haber llegado. Eso me ha pasado con Kapas, la isla curiosamente más salvaje de Malasia y a la vez la más concurrida por personas de habla castellana. Tenía en la cabeza cada playa, cada restaurante, cada resort y cada camping de la isla.

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A continuación, los posts que me hicieron ‘viajar’ a Kapas antes de haber pisado la isla:

Mi aventura viajando

Libertad viajera

En el camino Moon Flower

Marcando el polo

Madrid ya no nos quiere

En los posts que escriba sobre Kapas, intentaré añadir información nueva o actualizada que no se pueda encontrar en lo que ya se ha escrito anteriormente , ya que creo que no tiene demasiado sentido repetir mil veces las mismas cosas.

Empezaré por los detalles prácticos:

Cómo llegar

Del aeropuerto de Kuala Terengganu a Marang (no confundir con Merang, importante, o terminarás en las Perhentian) se puede tomar un taxi por el precio fijo de 50 ringgits (10 euros). La carrera se paga por anticipado en un stand que hay dentro del aeropuerto, justo antes de  la puerta de salida. Si dices Kapas enseguida saben a donde te diriges. Te dan 2 boletos, uno para ti y otro para el taxista y en media hora estás en el muelle de donde parten los barcos .

Del muelle de Marang a la isla de Kapas hay diferentes opciones . A nosotros el taxista nos dejó delante de la empresa Suria, y nos pareció bien el precio (40 ringgits ida y vuelta por persona, hacía mucho calor y se nos olvidó regatear, pero he leído que por 30 ringgits también te llevan). Pagas ambos trayectos al llegar y el día que te marches desde el resort en el que estés se encargarán de llamarlos para que te vengan a buscar.

Como nosotros éramos 4 y había 2 personas más esperando, el señor del barco tenía prisa por embarcarnos, aunque no era aún la hora. Por eso le dijimos que queríamos ir a comprar algo de comida, y que nos esperara para salir a la hora que ponía en todos sus carteles. Algo resignado aceptó.

Al regresar de la compra partimos. El trayecto dura unos 20 minutos y el barco va a toda castaña surcando las olas. Victoria estaba un poco asustada y se agarraba a mí con todas sus fuerzas. No sé si ella disfrutó mucho del viaje nosotros, nosotros sí.

Alojamiento

Esta parte fue la más estresante de todas. Si tienes la mala suerte de llegar en sábado, como nos pasó a nosotros, TODO va a estar lleno, así que confórmate con lo que te ofrezcan. Y todos van a intentar ‘colocarte’ un resort: el barquero, el que te vende los billetes, las chicas del muelle, etc.

Eso sí, asegúrate que el que te ofrezca un resort tenga información sobre le mismo, o te puedes encontrar como unos de Burgos a quien el barquero les ‘vendió’ un resort, Quimi Resort, que está en una playa en un extremo y que resultó estar lleno. Después tuvieron que cruzar con la mochila todas las playas a pie, bajo un sol de justicia, hasta que encontraron alojamiento en el penúltimo resort de todos, el nuestro.

A continuación podéis ver un mapa de la isla con los resorts y las playas:

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El barquero nos preguntó a que playa queríamos ir y, como no teníamos ninguna reserva, decicidió dejarnos en la del medio. Aquí una muestra del ‘embarcadero’ 🙂

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En Kapas hay un embarcadero ‘normal’, el que está marcado en el mapa como ‘Jetty’, y cuando desembarcan en otras playas usan estructuras como las de la foto o sencillamente una silla de plástico para subir y bajar (y subir y bajar maletas).

Bien, una vez en la playa nos fuimos de cabeza a preguntar si tenían alojamiento en el KBC y resultó estar lleno. También preguntamos en los otros resorts de la playa (Ombak, Koral Beach Resort, Kapas Beach Resort) y nada. Seguimos hacia Quimi y lo mismo. En el camping Harmony tenían tiendas, al ras no dormiríamos… pero no era lo que buscábamos. Empezábamos a ponernos nerviosos y hacía mucho calor. Mis padres se habían quedado con la niña y las maletas en el KBC mientras nosotros peregrinábamos en busca de una habitación.

Volvimos a la playa de en medio y continuamos preguntando hacia el otro lado: Pak YaSea View Chalet, Kapas Island Resort, Koko (a parte de restaurante también tiene cabañas) y LongSha. En el Turtle Valley habíamos intentado reservar por internet y estaba lleno (es el único que permite reservas online), así que ni nos molestamos en ir.

Después de LongSha encontramos un resort/camping/restaurante que no sale en el mapa y del que nunca había oído hablar. A diferencia de los otros resorts, éste estaba regentado por un señor chino muy amable. Primero nos atendió un chico joven que no dijo que estaban llenos y que sólo tenían sitio en las tiendas, pero después este señor nos ofreció su habitación. Nos la enseñó y como ya no estábamos en posición de ponernos pijos, aceptamos. Por probar preguntamos también en Captain Long House, el último resort de la playa quienes, muy amablemente, nos dijeron también que estaban llenos.

Habíamos reservado la última habitación de la isla. Pero mis padres tendrían que dormir en tienda de campaña…

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Al volver al KBC llegó una tormenta tremenda, como del Apocalipsis. Así que esperamos a que amainara mientras hablábamos con los trabajadores del resort. Un encanto de personas, y las cabañas tenían una pinta estupenda. Lástima que estuvieran full.

En Kapas los fines de semana llegan ordas de turistas y locales y no queda NADA libre. Nada es nada, sin exageraciones, así que hay que intentar llegar entre semana o bien en el primer barco. Sin saberlo, nosotros estábamos sentenciados antes de llegar.

La mayoría de los sitios no aceptan reservas anticipadas, así que hay que ir un poco a la aventura. Si te quieres cambiar, hay que levantarse pronto e ir a preguntar sobre las 9h, que es cuando los huéspedes se van y aún no han llegado los viajeros del primer barco. Si estás alojado en un resort no te van echar, cada día te preguntarán si te vas a quedar más, e irán improvisando sobre la marcha. Un curioso sistema que parece que le funciona la mar de bien, a la vista del éxito.

La lluvia pasó y llegamos a nuestro nuevo hogar, el D’Seri Kapas Island Resort, del amabilísimo Mr Danny, un malasio de origen chino que se convirtió en nustro anfitrión durante los 5 días que estuvimos en la isla. Está empezando el negocio y de moemnto tiene muy pocas habitaciones, pero en breve eso cambiará puesto que está construyendo un montón de cabañas en el terreno de la parte de atrás. Esta es su primera temporada y aún no tiene tarjetas de visita, pero me dijo que se puede reservar por teléfono. A continuación, una foto que él mismo me entregó:

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Han construido también un precioso restaurante de madera que está abierto gran parte del día. Venden cerveza, zumos y platos básicos de arroz y noddles, así como crepes riquísimas de banana o chocolate. A parte, disponen de los platos del día y, si se lo pides, te harán algún plato especial, como pescado al vapor. Los platos cuestan unos 12 ringgits y la cerveza 10. Es uno de los pocos establecimientos de la isla que sirve cerveza.

De noche hay mucha vidilla, y está abierto también a personas que se alojen en otros resorts (hablaré más sobre este tema en otro post). Es un lugar muy agradable y nosotros pasamos bastantes horas en él.

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Nuestra habitación era sencilla pero correcta, muy limpia, como el resort. Mr Danny también se toma en serio el tema de los mosquitos y cada tarde, a la puesta de sol, se queman hierbas y hojas secas para ahuyentarlos.

En el Captain Long House, por ejemplo, hay un cartel que reza: “Un mosquito sólo vive 4 días, sé generoso con tu sangre”. La vida de los mosquitos es muy respetable pero, francamente, la mía también, así que nosotros usamos el ventilador y quemamos antimosquito y nos pusimos repelente y ropas largas para evitar picaduras.

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Una vez instalados, Victoria no podía entender que no nos bañáramos, así que una vez apalabradas tabto la tienda de cabaña (20 ringgits por persona y noche con colchoneta) como la caseta (100 ringgits por la habitación con ventilador y baño compartido) nos dimos el primero de los muchos baños que disfrutamos en Kapas…

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Esta es la playa de delante justo de D’Seri, muy agradable y con agua cristalina, aunque el tesoro submarino de Kapas se encuentra en la otra punta de la isla…

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